jueves, 12 de febrero de 2009

Oasis doma Madrid con su elixir de eterno rock'n'roll




- Lleno en el Palacio de los Deportes para ver a la banda de Manchester
- Firmaron una gran actuación aunque no convencieron a todos
- Los momentos: 'Cigarettes & Alcohol', 'Wonderwall' y 'Don't Look Back In Anger'


Fran Casillas | Madrid


Oasis son una banda de sospechosos habituales. Mientras rubricaban himnos generacionales, se crearon una legión de enemigos por renegar de su propia mortalidad. Engreídos y desafiantes, los hermanos Gallagher batallan en cada concierto la desconfianza de cierto público siempre insatisfecho. Nada podrá librarlos de críticas corrosivas, pero lo cierto es que anoche sangraron una espléndida actuación en Madrid, donde presentaban 'Dig Out Your Soul'.

El Palacio de los Deportes había agotado días atrás su aforo para el evento, que este viernes se repetirá en el Pabellón Olímpico de Badalona. En torno a 15.000 gargantas aullaron cuando, con puntualidad británica, sonó la grabación de la instrumental 'Fuckin' In The Bushes'. Un prólogo inofensivo al verdadero inicio: la icónica 'Rock'n'roll Star' fue la encargada de abrir el fuego.

Liam, fiel a su inconfundible gesto atacando el micrófono, conservaba su pose soberbia. Como si el muy rufián hubiese perdido la virginidad antes que su padre. Pero su voz ha recuperado parte del poderío perdido por los excesos de antaño, y lo demostró silabeando con dilatada obscenidad un emblema como 'Cigarettes & Alcohol'.

En un momento dado, parecía que Madrid se rendiría incondicionalmente a los chicos de Manchester, que mostraron además una sofisticación y una cercanía mayor a la habitual. Es significativo que unos sujetos de altivez acreditada se atrevieran con un 'hola' y un 'gracias'. Da vértigo escribirlo, pero por instantes encajaban en el perfil del honorable y flemático 'gentleman' británico.

Hasta que Noel, arisco por convicción, le buscó las cosquillas al público con una pequeña travesura de 'hooligan'. "¿Os gusta 'Live Forever'?". Rugido de afirmación en pista y gradas. "¿Conocéis el disco 'Definitely Maybe'? Pues en el tercer corte". El respetable perdonó la afrenta porque Noel arrasó luego con una versión acústica y conmovedora de 'Don't Look Back In Anger', la auténtica joya de Oasis.

Íntimos, solemnes, desbocados

El sonido era nítido, detallado, contundente. Tocaron media docena de temas de su último álbum, redondeando un repertorio trufado de matices. Oasis estuvieron íntimos en 'Slide Away', solemnes en 'The Masterplan' y desbocados en 'Morning Glory' o 'Supersonic'.

Con la emblemática 'Wonderwall' despertaron reminiscencias de su apogeo en los 90, aquella época de voracidad creativa e inspiraciones esnifadas. El entregado público coreaba la letra sin reservas, amenazando con olvidar prejuicios en torno a esos advenedizos de legado aún por reivindicar.

Sin embargo, el ensueño volvió a los previsibles cauces de cinismo. Transcurrida una hora y media larga, el concierto tocaba a su fin. Insuficiente para los paladares sibaritas, que además repudiaron el desenlace. En los últimos años Oasis acostumbra a clausurar sus actuaciones con una versión. En este caso, leales a su obsesión por los Beatles, rescataron su furiosa interpretación de 'I Am The Walrus'.

Fue un cierre quizá anticlimático, la justificación de los escépticos para cuestionar la jerarquía de Oasis como mito sólo un peldaño por debajo de John, Paul, George y Ringo. Y pese a la ejecución magistral, pese al torrente de rock sublime que a veces despliegan, los Gallagher arrastran demasiada controversia como para convencer a los incrédulos. Sospechosos habituales, malditos empedernidos, pero leyenda ardiente en definitiva.

Elmundo.es

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