sábado, 12 de junio de 2010

Oasis – Time Flies... 1994 - 2009 (BBC Review)



Un Best Of que pone de manifiesto en donde las cosas no funcionaron exactamente para las leyendas de Manchester.

Por John Doran

Uno tiene que compadecerse por una banda que se vio forzada a sus límites artísticos, físicos y psicológicos y tan solo llegó a ser tan buena como Shed Seven o Razorlight. Pero al menos lo intentó ¿verdad?, de otro lado, uno debe reservar una crítica especial para alguien realmente talentoso que escogió el beneficio comercial sobre el esfuerzo artístico, cuando desde Prince y Johnny Cash (¡y si, ciertamente!) hasta los Beatles comprendieron que era posible combinar ambas empresas.

Cuando Noel Gallagher fue a ver tocar a la banda de su hermano menor Liam, que recientemente había cambiado su nombre de The Rain por Oasis en 1991, la leyenda dice que él les dijo que los haría famosos si ellos hacían exactamente lo que él les pedía. Y mientras se pegaron firmemente a los términos de ese pacto, tuvieron la sublime experiencia de apropiarse y probar de una torta que duró varios años con dos discos excelentes.

Esta completamente innecesaria, pero parcialmente satisfactoria y ''completa'' (según reza el sticker en el disco) colección de singles se las arregla para superar el primer obstáculo al no incluir su primer y mejor 12'' del debut Definitely Maybe, la desvergonzada elegía cocainómana llamada ''Columbia''. Pero sí incluye el glam rock efervescente y contradictorio ''Cigarrettes & Alcohol'', el canto apasionado de amor platónico a la juventud que es ''Live Forever'', y la ''neo Sex Pistols/grandilocuente Beatles'' que es ''Supersonic''.

Al escuchar estos dos discos se hace fácil señalar el momento exacto en donde todo falló. Aunque el Gallagher mayor dijo que hubo un buen juego entre su segundo LP, What's The Story (Morning Glory?) y el tercero llamado Be Here Now. Él contó que su banda jammeó sobre los loops de NWA y como el andar ''cool'' de los Chemical Brothers lo inspiró, Noel estaba listo para llevar a su grupo sobre sus orígenes pop y en su fase imperial y psicodélica, tal como sus héroes los Fab 4 lo habían hecho. Pero cuando su primer sencillo ''D'You Know What I Mean'' fue editado, lo ''mejor de Manchester'' obviamente había cambiado, de ser una dictadura benigna retro y encantadora a una democracia del rock con el denominador común más bajo. A partir de ese momento todo fue una auténtica tortura.

Comparados con los primeros sencillos, las robustas "Songbird" y "Lyla" representan el terrible equivalente sonoro del agua tratando de recuperar su nivel. Cada chispa de originalidad ha sido borrada por una especie de un sub-normal consenso educacional, y los defectos más resaltantes de la banda ahora simplemente ya no se pueden ignorar. Más tontas que alguien con el síndrome de Savant, las letras "cargadas de ingenio" no celebraron más las borracheras - necesitaron estar totalmente sobrios para afilar la lengua, y volver a las rimas de adolescentes para poder ser digeribles.

Es interesante, al menos una cuarta parte de los tracks de este disco terminan de un modo bastante similar, una nasal voz mancuniana o unos aplausos bastante efusivos. Esto es un constante recordaris de lo que estamos obteniendo: una muy sólida garantía de la autenticidad no sólo de la música sino también de un estilo de vida que el oyente está comprando. Para chicos aspirantes a pertenecer a la clase trabajadora (o chicos de la clase trabajadora que aspiran a ser como Oasis - que no es exactamente la misma cosa) y gente de clase media que sueña con pertenecer a algún barrio, Oasis fue la banda perfecta durante sus dos primeros álbumes de sus 15 años de carrera. Y no importaba quién eras o de dónde venías, yo no puedo imaginarme otro momento donde haya compartido tanto con tanta gente extraña en una canción como "Some Might Say". Pero sólo me caerás bien si te sientes de la misma manera con "I'm Outta Time".

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